miércoles, abril 12, 2006

En estos dias tuve una experiencia que podria decir fue alucinogena.Naci en Ciudadela y me crie en los suburbios de Moron, y ahora habito un poco corrido de la zona oeste. Pero la cuestion es
que apuballado, atragantado y completamente avazallado e hipnotizado con publicidades, series, peliculas, culebrones, musica y afines sustancias alucinogenas, pretendi dar riendas sueltas a una vida de aventuras, va!, intentar fabricar mi propio road movie.
Y como en un viejo film, tome un trapito y un palo para irme, unicamente, con las pertenencias muy caras a mis sentimientos y a mi desparpajo descubri, que todas las que ya me quedaban cumplian esta condicion y entraban en el futuro paquetito, ya que el resto, me lo comi, lo vendi, o lo cambie por comida en el club del trueque ya desaparecido.
Bue, asi es mejor, me dije, envolvi mis bartulos y parti hacia Ezeiza, porque que mejor lugar para un road movie que los eeuu. Y hacia alli me dirigi. Una vez llegado al puerto aereo, renovado e insignia de lo que queremos los argentinos (como dice la publicidad), ticket en mano (el cual habia podido comprar gracias a las bondades de un diminuto servicio medico, ubicado en los alrededores de un extenso y ostentoso "country" el cual a su vez esta enrededor de un aun mas grande selecto barrio precario, previa donacion de unos de mis riñones, total pensaba usar solo uno, asi que el repuesto bien podia donarlo a la ciencia).
Fue un lindo viaje en el deposito con las cajas (era un boleto social - nuevo trato del gobierno con las compañias aereas-). Una vez llegado al pais de los sueños, estupefacto quede cuando al desembarcar, unos jovenes muy cordiales, tratando de imitar algo similar al castellano, me agarraron de la barba y me estimularon con un extenso cuestionario politico-social-economico-religioso el cual respondi de muy buena gana, mas luego de esto con una enorme sonrisa pelaron
esposas palos y pistolas taser, ante esto, respondi con reflejos argentino-felinos y me trepe al tren de aterrizaje de un avioncito del "condor" que partia hacia Buenos Aires.
Hola pampa mia, pense, y como estaba agotado por el viaje, camine hasta una estacion de tren (para vivir una trainmovie), y espere, espere, espere, hasta que divise una columana de humo y hacia ahi me fui silvando. Cuando llegue me entere que era el ultimo convoy que aun funcionaba, que el resto habia desaparecido o ya no andaba. La verdad, me corrio un lagrimon y corri desesperado hasta la primera ruta que hubiera, y atravesando alternadamente, countrys y villas, villas y countrys, llegue a una autovia. Y ahi, justo ahi se me pianto otra lagrima, era propiamente zona de bombardeo, eso si cuando les explique a una simpatica niña que atendia una casilla de peaje para peatones, que queria pararme en medio de la ruta para ser atropellado y aplastado por un camion corral bien lleno de ganado o por un cerealero, me dio un tierno beso en la mejilla, me cobro 3 pesos y me dejo pasar, no sin antes decirme "camiones ya no hay, la carne y el grano se vendio al mister... al mister....."
Que alguien me explique, esto fue un sueño, una vision de futuro o me intoxique con la molleja importada de estados unidos que compre en Coto.

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