miércoles, julio 12, 2006

Justicia?

Una sombra, un quejido, un golpe. Solo treinta segundos duro el final (o el principio – aunque no se que comenzaba-).
Una vida ya hecha y algo más por vivir aún; familia, amigos, quereres y desamores; en él; ya no tenían sentido. Cuando diez pulgadas de acero se hundieron en su pecho: solo llanto quedó tras de si; cada borbotón sanguíneo, paría una nueva venganza, un nuevo pedido de muerte; un odio nuevo nacía apuntalado en reclamos de justicia. Ya no había espacio para el perdón o las lágrimas.
Justicia!
Justicia por este nuevo inocente caído al amparo de la indolencia de la ley y la seguridad.
Salvemos, aunque mas no podamos, la identidad de esta humanidad mansillada.
J. R. Videla, se llamaba, lo asaltaron: vieron un viejito y lo atracaron; era tan solo otro abuelo fácil de golpear.
Y mató el demonio.
Ejecutó al verdugo.
Alma impura, que insulta al mundo repudiando la ley y la vida; has limpiado la escoria.
Maldito! Maldito en tu ignorancia, odio y carencia.
Apagó el clamor, quebró el derecho, me mancho en su sangriento vivir; cómplice en él me creó.
¿Por qué justo a él?; ¿por qué así?.
¿Justicia?, ¿para quién?, ¿cuál es la justicia?, ¿cómo reclamarla?, ¿dónde la encuentro en mí?.